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El Escriba Multimedial

Muestra obras plásticas y digitales personales, reflexiones y comentarios sobre cultura,ecología, política y otros temas generales, además de la publicación de cuentos y poemas propios o de amigos.

Recuerdo de infancia

Hace pocos días en casa de mi madre me encontré con la esposa de quien fuera uno de mis profesores en mi infancia. Este encuentro me trajo a la memoria momentos que uno prefiere olvidar.



Llegaba a un colegio nuevo para mí, 7° Básico, tenía apenas 11 años y era el menor del curso, en ese entonces no existían las exigencias de edad cumplida que hoy se establecen. Cuando niño fui muy retraído, me costaba mucho expresar mis sentimientos por consiguiente no me comunicaba. Tenía pocas semanas de iniciadas las clases y en la asignatura de Francés el profesor nos enseñaba como se decía cada parte del cuerpo, nos solicitó que en nuestro cuaderno dibujáramos el órgano junto a la palabra. Mi intención fue dar lo mejor de mí y como mi gran habilidad es el dibujo y la expresión gráfica, desplegué toda mi creatividad. Me encontraba dibujando el ojo-“le eye”- cuando paso el maestro, quien gritó exaltado al ver mi magna obra. Este ojo tenía un gran iris y su esclerótida estaba llena de venas rojas, sus pestañas eran largas y curvas. No sé que causó en él, terror quizás de ser observado por esa mirada que lo desnudaba y lo veía tal cual era. Todas las caras de mis compañeros se voltearon contra mí, acusadores, cómplices, burlescos, mientras yo, hundido en mi banca procedía a borrar mi creación por orden del pedagogo, quien definió cuales eran las normas con las cuales debía dibujar, desde día odié el francés, odié ese colegio, su pensamiento y su filosofía, creo que fue este hecho el que me llevó a seguir como educador, pero en el camino me he dado cuenta que nada ha cambiado, que quienes diseñan los currículum no consideran en absoluto la creatividad y menos la diversidad, hoy por hoy profesores y alumnos deben seguir un solo camino, no se permiten senderos y quien los siga está condenado a ser un perdedor. No me considero en lo personal un perdedor a pesar de que muchas veces me he sentido vapuleado y atropellado en mis principios, no creo tener la razón en todo, pero mi experiencia me ha demostrado que el sistema educacional chileno, copiado de otras naciones desarrolladas no tiene nada que ofrecer a quienes ven el conocimiento como un todo, sin muros, sin pizarras, no como una asignatura, no como una profesión ni una especialización, mi postura frente a esto es que como seres debemos hacer todo nuestro esfuerzo para obtener el máximo de información y cuando planteo esto, descarto de llano toda censura, cada persona debe hacerse responsable de lo que absorbe y como lo filtra, por eso veo al maestro como un guía, que fomenta el cuestionamiento, dispuesto a escuchar y acoger al aprendiz, sin imponer sus ideas o prejuicios, un maestro que no necesite establecimientos ni estructuras jerárquicas para desarrollar su trabajo. No deseo trabajar más en colegios, prefiero formar educadores, personas antes que nada, con espíritu crítico, sobre todo frente a las autoridades que esperan resultados, frente a rectores que no ven más allá de sus corbatas, que centran la educación en normas de comportamientos y no en asumir el hábito, pienso que el maestro debe ser como era antes el médico de cabecera, que conoce como ha sido el desarrollo de su paciente, tanto cuando está sano como cuando se enferma, que conoce que come, que disfruta, que le desagrada, que lo entristece o alegra. Creo que se debe privilegiar la calidad sobre la cantidad y por consiguiente todos como sociedad debemos ser instruidos para ser maestros.
Nos vemos pronto.
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