El virus
Gerardo González García - 27-10-2005 21:38:33 | Categoria: Creación
Reflexión en torno a una serie de desastres naturales que están asolando algunos sectores de la tierra.Llevo menos de dos días afectada por esta enfermedad. Mis síntomas comenzaron cuando una serie de virus me contagiaron, no sé como, al parecer fue cuando me empecé a enfriar. Lo peor de todo es que paulatinamente han ido superando mis protecciones y se van haciendo cada vez más inmunes, lo peor es que se siguen multiplicando. Al principio eran tan inofensivos, muy vulnerables, todo les afectaba, otros especimenes los diezmaban, es más yo misma, bastaba con que me sacudiera o sudara y acababa con muchos de estos invasores, pero algo paso, de pronto comenzaron a defenderse y a fortalecerse, dominando todo lo que se les pusiera por delante, los fueron controlando, dominando y exterminando al punto que pasaron de presas a convertirse en terribles depredadores, inclusive se empezaron a devorar entre ellos mismos, cada vez que se veían amenazados por mis defensas. Siguieron entonces invadiendo mi cuerpo. Les he lanzado agua, vomitado, los he cubierto de barro, lo he quemado; sin embargo los que sobreviven rápidamente se reproducen y se tornan más fuertes, más preparados. Han estropeado mi cabellera, mi piel está reseca y agrietada, me siento seca, han obstruido mi sangre y la han contaminado con las inmundicias que secretan, en algunas de mis zonas han armado escudos, algo así como quistes grises y pestilentes en los que se multiplican más aceleradamente. Me están acabando, me despedazan, me arrancan mis cabellos, hacen más quistes y luego se van dejando heridas y pedazos de mí esparcidos. Me siento tan sucia, tengo fiebre que me va aumentando cada día más, no dejo de transpirar y mis secreciones los asfixian, pero ahí están de nuevo, más feroces. He fortalecido mis organismos de defensas, les he enviado virus como ellos, que los infecten, los mato por miles, los que se salvan crean anticuerpos y regresan a la carga. Entonces creo más defensas y los ataco con agua, barro y fuego, acabo con millones, me sacudo y caen otros más. Mi padre me ayuda, angustiado dándome mucho calor y luz, eso los destruye, lentamente, pero mueren al fin, quemados. No sé cuanto más podré resistir este virus, me muero. Mi hija me observa pálida y aterrorizada. Mis hermanos y hermanas impotentes ven como este maldito virus me extingue y saben que cuando lo haga los contagiará a ellos, quien sabe si a mi padre también y no dejarán nada, se lo devorarán todo y nunca, nunca se saciarán.
Nos vemos pronto.
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Hola Gerardo, encantada de oir de ti de nuevo. No encuentro tu e-mail por lo tanto te saludo aquí. La pequeña de las esculturas es una obra que se iba a colocar en una rotonda de una ciudad española, y la otra (grande) es una rotonda de Taipei (Taiwan).
Vaya texto, como para coger una gripe, !me entra el cangelo! espero que nos sigamos viendo. Un abrazoComentario de blanca hace 2 años y 34 meses
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nuestro planeta lastimisamente esta muriendo de a poco
y lo unico que podemos hacer es prepararnos
para salir de el cuando terminen estos cuerpos
en las que habitan nuestras almasComentario de emelec hace 2 años y 34 meses